8/2/08

Arquitectura y urbanismo europeos

Los caracteres generales de esta nueva arquitectura son el predominio de la línea curva, sinuosa y dinámica en el muro y las fachadas, lo que produce efectos de claroscuro. Las líneas constructivas son confusas por la abundancia de ornamentación.

Se difunde un nuevo orden de columna salomónica.

Aparece, también, el estípite: pilastra decorada cuto fuste disminuye hacia la base.

Otro rasgo distintivo es el carácter dinámico del espacio barroco. Se busca el efecto ilusorio o grandioso de líneas de fuga hacia el infinito, eludiendo las formas geométricas renacentistas.

En los templos se mantiene el modelo de planta jesuítica, pero se añaden otros: plantas elípticas, circulares o mixtilíneas, muy decoradas, pero sobre todo movidas.

El urbanismo barroco es hereditario de los estudios teóricos del Renacimiento y de aquellas ciudades ideales de los artistas. Surge la ciudad-capital y los pueblos toman conciencia de nación.
Surge la necesidad de plantearse la ciudad de forma diferente a todo lo anterior.

El edificio forma parte del entorno que le circunda, pues se construye en función de la calle, plaza o paisaje.

Aplican la perspectiva al urbanismo, siendo así el simbolismo de la monarquía. La ciudad se convierte en la expresión de una realidad política.