17/2/08

Arquitectura barroca española

Tres son las características más señaladas de la arquitectura barroca española:

- Los esquemas de fachadas y plantas siguen los esquemas tradicionales. El movimiento se aprecia en los alzados tanto exteriores como interiores. Se busca el efecto de claroscuro con entrantes y salientes.

- Los materiales son pobres, sobre todo en el S. XVII. Se juega con la bricomía y la piedra se deja para las portadas, esculturas y los enmarques de los vanos.

- Los interiores se decoran disfrazando el material y se imitan mármoles de colores, con dorados, también en forjas y en enmarques de pinturas al fresco. Los retablos crean un mayor movimiento y lujo decorativo.

En el aspecto urbanístico existen grandes realizaciones. Existen dos ejemplos magníficos de ciudades barrocas del Siglo de Oro: el barrio de los Austria en Madrid y la ciudad de Santiago de Compostela en torno a la Basílica del Apóstol.

Cabe destacar un tercer tipo, fruto de la riqueza acumulada del S. XVII y del Barroco exaltado del S. XVIII: la ciudad de Sevilla.


La arquitectura barroca española tiene dos fases fundamentales:

- Durante la primera mitad del S. XVII se continúa la etapa postherreriana.

- A partir de la segunda mitad del S. XVII y durante el S. XVIII se introduce el lenguaje propiamente barroco en fachadas y plantas, de influencia italiana.