22/1/08

Gótico flamígero en España

En España hay dos focos importantes:

Burgos: se inicia con Juan de Colonia, que es el primer maestro de una dinastía germánica. Hizo las agujas caladas de la Catedral de Burgos siguiendo un modelo alemán de gótico flamígero (Catedral de Colonia), también trazó el cimborrio, que posteriormente se reconstruyó por Juan de Vallejo. También realizó los trazos de la Cartuja de Miraflores.

Su hijo fue Simón de Colonia, que trazó la Capilla de los Condestables, de la Catedral de Burgos, que está cubierta por una esplendida bóveda estrellada calada; también llevó a cabo gran parte de la obra de la Cartuja de Miraflores, trazada por su padre, así como la fachada retablo de San Pablo de Valladolid, donde se comienza a ver el gótico hispano-flamígero, esta fachada fue ampliada a mediados del S. XVII.

El colegio de San Gregorio en Valladolid, es el monumento más grandioso y característico del gótico hispano-flamígero, actualmente alberga el Museo Nacional de Escultura. La fachada no se sabe de quién es, pero se relaciona con Gil de Siloé, Simón de Colonia y Juan Guash, la decoración está distribuida en rectángulos y su patio aparece decorado con granadas, como alusión a la conquista de Granada, destacan las armaduras mudéjares de madera.

Toledo: Aquí llegó Hannequín de Bruselas, en este momento la catedral no estaba terminada, por lo que interviene en su construcción: acabó la Puerta de los leones, realizó remates en la torre e hizo la capilla de Don Álvaro de Luna.

Juan Guash, es discípulo de Hannequín de Bruselas y procede de Bretaña. Es el maestro que mejor ha sabido combinar el gótico flamígero con las influencias hispánicas de sabor mudéjar.
En su obra aparecen perfiles mixtilíneos, mocárabes, repeticiones de letras y de leyendas, decoraciones romboidales, hay puntas de diamantes…


Es el arquitecto de la Casa de Mendoza, hace el Palacio del Infantado en Guadalajara, así como el convento de Toledo de San Juan de los Reyes, edificio más significativo del arte norteño con elementos mudéjares.


Este edificio fue mandado construir por los Reyes Católicos en conmemoración de la batalla de Toro, que tuvo lugar entre los partidarios de Isabel “La Católica” y Juana “La Beltraneja”, hermanastra de Isabel y apoyada por el rey de Portugal, la batalla fue ganada por Isabel; pensaban haber sido enterrados en este edificio, lo que hace que tenga aspecto de túmulo funerario, pero finalmente fueron enterrados en la Capilla Real de Granada.

Enrique Egas sigue los pasos de Guash, es un retardatario, sigue en el S. XVI haciendo este estilo, con su hermano traza el hospital de la Santa Cruz de Toledo, en el que destaca la capilla, y también trazó la Capilla Real de Granada.