11/1/08

Arquitectura Románica

La arquitectura románica se basa en tres elementos:

El muro. Es de piedra labrada y tiene una buena anchura (entre 80-90 cm.), pero no es entero del mismo material, el interior se rellena con ripio, una especie de argamasa de cal, arena y piedra barata, mientras que el exterior si es de un buen sillar.

El arco. Es de medio punto.

La cubierta. La más característica es la bóveda de cañón en la nave central, la de arista en las naves laterales, de cúpula sobre el crucero y la bóveda de horno para los ábsides.

Para la solidez de los edificios son clave los cimientos, que abarcan todo el muro y la base de los pilares, se realiza una plataforma bajo la tierra que sujetará todo el edificio.

El agua es el mayor enemigo de los edificios, por lo que se colocan cornisas y así el agua no cae sobre los cimientos, es decir, no daña el ripio. Estas cornisas poseen canecillos que tienen gran importancia desde el punto de vista iconográfico, en la mayoría de los casos son de temática erótica.

El soporte es el pilar, se deja a un lado la columna, puesto que no es práctica para sujetar las bóvedas ya que se necesita un soporte firme.
Es rectangular o cuadrangular, si la bóveda no presenta demasiada complicación se pone un pilar circular.

La planta que propone Cluny es de tres naves con transepto que no sobresale en planta, susceptible de cambio según la región.
La planta de las iglesias de peregrinación será de cruz latina con tres naves y otras tres en los brazos del transepto. Aparecen la girola y las tribunas.


Planta de Santiago de Compostela